12 de abril de 2026
Domingo II de Pascua. Evangelio: Jn 20,19-31. Tomás, uno de los Doce, les contestó: «Si no veo en sus manos la señal de los clavos y no meto mi dedo en el agujero de los clavos y no meto mi mano en su costado, no creeré». Por designio del Papa Juan Pablo II, este domingo se llama Domingo de la Divina Misericordia es la manifestación amorosa de Dios en una historia herida por el pecado. “Misericordia” proviene de dos palabras: “Miseria” y “Cor”(Corazón). Dios pone nuestra mísera en su corazón de Padre, que es fiel a sus designios. «Para redimir al esclavo ha sacrificado al Hijo», hemos proclamado en el Pregón pascual de la Vigilia. Y, una vez resucitado, lo ha constituido en fuente de salvación para todos los que creen en Él. Por la fe y la conversión acogemos el tesoro de la Divina Misericordia. Y, mientras examinaba atentamente las lámparas, se dio cuenta de que a su lado había una figura alta, blanca, silenciosa, vestida de blanco, con un manto largo y su...