10 de abril de 2026
El Señor «de incógnito». Un sacerdote regresaba de sus vacaciones, en Irlanda, a su parroquia de Florida, cuando entabló conversación con un compañero de viaje muy especial. El caballero le preguntó al sacerdote en qué parroquia trabajaba y, cuando lo supo, expresó su deseo de asistir a la misa del sacerdote, el siguiente domingo por la mañana. Cuando el sacerdote le dijo que sería muy bien venido, el hombre le dijo que le gustaría cantar en la misa, si es que esto era posible u oportuno. —Lo siento –le dijo el sacerdote–, nuestro coro canta todos los domingos. —Lo comprendo perfectamente» –le dijo el hombre. Al aterrizar, en Florida, el sacerdote se vio sorprendido al ver mucho público y la presencia de los medios de comunicación. Quedó más sorprendido aún, al ver que trataban de abrirse paso hacia su genial compañero de viaje. —¿Quién es?» –preguntó. ¡Pavarotti!» –le dijeron. No se había dado cuenta de que, durante todo el viaje, había tenido el privilegio de estar...