15 de marzo de 2026 IV Domingo de Cuaresma
Jesús, al pasar, vio a un hombre ciego de nacimiento. Sus discípulos le preguntaron: «Maestro, ¿quién ha pecado, él o sus padres, para que haya nacido ciego?» «Ni él ni sus padres han pecado, respondió Jesús; nació así para que se manifiesten en él las obras de Dios. Juan 9, 1-41 ¿Cómo anunciar esto a nuestra sociedad de hoy, ciega por las luces del espectáculo mediático de las estrellas famosas y de la manipulación televisiva e informativa? No es fácil. Estoy convencido de que sólo el testimonio vivo y acogedor de los cristianos puede lograr hoy llamar la atención y hacer volver la mirada. Hay demasiados prejuicios y reticencias a la institución eclesiástica, que para muchos se ha hecho opaca al verdadero mensaje del Evangelio. El mundo y la Iglesia necesitan cristianos convertidos y convencidos, que hayan experimentado en sus vidas que Cristo es la Luz de verdad, que hayan sentido que Jesús es el Médico que sana, salva y libera, que hayan vivido la experiencia gozosa de ese Padr...