19 de diciembre de 2025
Se necesitan cristianos coherentes.
«Hijo mío, trabaja cada día sólo tanto suelo como el que ocupa tu cuerpo al descansar; de este modo tu trabajo progresará poco a poco y no te desanimarás». Cuando el joven escuchó este consejo, lo siguió, y en poco tiempo el campo estuvo limpio y pudo cultivarlo. «Hermano, haz tú lo mismo, trabaja poco a poco y no te desalentarás».
Hoy está de moda la “originalidad” cuando la coherencia pesa más y mueve más que la originalidad. La coherencia es lo esencial, la originalidad sólo es el envoltorio.
El bautismo, el conocer a Cristo nos saca del pozo de los condenados por el pecado original, pero… después de salir del pozo hay que ponerse a caminar.
No basta con
- vencer el miedo, hay que ser valiente
- controlar la agresividad, hay que ser pacíficos
- dominar la ansiedad, hay que vivir cada minuto del presente.
El Evangelio es terapéutico, es útil y aplicable a la vida cotidiana. Debe crear en nosotros unos esquemas mentales constructivos que nos hagan optar siempre por lo bueno.
- ¿Qué clase de cristiano eres?
- ¿Eres una veleta agitada por el viento?
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