18 de febrero de 2026. Miércoles de Ceniza.
“Cuando hagas limosna, Tú, en cambio, cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha; así tu limosna quedará en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará. Mateo 6,1-6.16-18
El camino de esta vida es duro y lleno de pruebas: cuando las cosas van bien no hay necesidad de exaltarse, cuando van mal hay que abatirse. La felicidad que el Señor te concede en esta vida es para consolarte, no para corromperte. Y si en esta vida te golpea, lo hace para corregirte, no para perderte. Acepta al padre que te corrige, si no quieres probar al juez que te castiga. Son cosas que les decimos todos los días, y hay que repetirlas con frecuencia porque son buenas y hacen bien” (San Agustín)
Para cultivar la semilla de la Palabra en la vida:
1. ¿Qué sentido tiene el tiempo de la Cuaresma?
2. ¿Cuáles son los verbos imperativos más fuertes de las lecturas que escuchamos hoy?
3. Al examinar lo que hago todos los días: ¿Cuáles son las motivaciones que determinan mi comportamiento? Si me he desilusionado o irritado por las reacciones del prójimo frente a lo que he hecho, ¿Qué indica esto?
4. Según el Evangelio, ¿Qué debe determinar mi comportamiento? ¿Qué recompensa debo buscar?
5. Me tomo un tiempo en estos primeros días de la Cuaresma para ver en qué puntos debo trabajar de manera especial en mi relación: con Dios, con mi prójimo, conmigo mismo.

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