21 de febrero de 2026 Sábado después de Ceniza
"¿Cómo es que coméis y bebéis con publicanos y pecadores?" Jesús les replicó: "No necesitan médico los sanos, sino los enfermos. No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores a que se conviertan." Lucas 5,27-32
Jesús piensa en esos "justos" que son incapaces de trascender la noción de justicia para llegar a reconocer la misericordia de Dios. Su actitud recuerda la de los obreros de la viña que reclamaron por la paga de los que trabajaron menos, o la del hijo mayor celoso por la bondad del padre hacia el hijo pródigo que más lo necesitaba; o a la del fariseo que se ufana de pagar con justicia hasta el más pequeño diezmo, pero desprecia el recurso del publicano a la misericordia. Jesús opone entonces a una actitud reducida a la mera justicia del hombre, otra actitud basada en la misericordia.
San Macario y el demonio Al regresar un día san Macario a su celda encontró en ella al demonio, que lo esperaba con una hoz en la mano y trató de segarlo por el medio. Pero al acercarse al santo perdió las fuerzas y no pudo mover la hoz. Entonces, lleno de coraje, le dijo: — Demasiada violencia sufro por ti, Macario, pues deseo vivamente dañarte y no puedo lograrlo: y me extraña sobremanera, porque yo hago todo lo que tú y aún más. Tú ayunas algunas veces: yo jamás como. Tú duermes poco: yo jamás cierro los ojos. En una sola cosa me aventajas. — ¿Cuál es ella? — preguntó san Macario. — Tu humildad — respondió el demonio.
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