28 de marzo de 2026 Sábado V Semana de Cuaresma
¿Qué hacemos? Porque este hombre realiza muchos signos. Si lo dejamos seguir así, todos creerán en él... ¿No les parece preferible que un solo hombre muera por el pueblo y no que perezca la nación entera?" Juan 11,45-57.
“Hemos de convencernos de que el mayor enemigo de la roca no es el pico o el hacha, ni el golpe de cualquier otro instrumento, por contundente que sea: es esa agua menuda, que se mete gota a gota, entre las grietas de la peña, hasta arruinar su estructura. El peligro más fuerte para el cristiano es desperdiciar la pelea en esas escaramuzas sobrenaturales, que calan poco a poco en el alma, hasta volverla blanda, quebradiza e indiferente, insensible a las voces de Dios” (san Josemaría).
Newton Preguntado
Preguntaron a Newton de qué manera el hombre convertido en polvo podría componerse de nuevo para formar un cuerpo. Cogió sin pronunciar palabra un puñado de limadura de hierro, lo mezcló con arena y preguntó a su interlocutor: «¿Puede usted separar el polvo de hierro de esta masa?» El otro contestó negativamente. Entonces el sabio cogió un imán, lo acercó a la mezcla, y las partículas de hierro se pegaron en seguida al mismo. Luego Newton dijo con calma: «El que puso tal fuerza en el hierro imanado, ¿no podrá dar nuevamente una envoltura corporal a nuestra alma inmortal?»
Cuaresma que ahora nos pone delante de estas preguntas fundamentales: ¿avanzo en mi fidelidad a Cristo?, ¿en deseos de santidad?, ¿en generosidad apostólica en mi vida diaria, en mi trabajo ordinario entre mis compañeros de profesión?
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