1 de mayo de 2026
Generosidad de los Pobres. Hay un bello relato en el que el profeta Elías es enviado por Dios a una pobre viuda de Sarepta. La viuda le dio al profeta todo lo que le quedaba de sus pocas provisiones, y fue bendecida con un cuenco de harina que nunca se vaciaba y una aceitera que nunca se agotaba (1 Reyes 17). Nosotros somos «vasos de arcilla», y la arcilla húmeda puede ser remodelada por Dios en cualquier momento. Dios derrama constantemente su amor sobre nuestros corazones (Romanos 5, 5) y los llena hasta rebosar. Esta semana meditaremos sobre los dones de Dios, dentro y en torno a nosotros, haciéndonos más conscientes del Creador que está presente en ellos, dándosenos constantemente, hasta llenarnos con su amor. Pide la gracia de sentir íntimamente que tu vida es un don, y de ver toda la realidad creada corno un don de Dios para ti. Pide devolver a Dios, con gratitud, estos mismos dones transformados en amor y servicio a los demás. Señor, tú eres Dios. Señor, tú es...