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25 de mayo de 2019 Hallar a Dios en todo.

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Hemos de convencernos de que un ser creador, nos guste o no, habita dentro de nosotros, y que tenemos que dejarle hacer; de lo contrario, no tendremos paz. Mary Richards
El Espíritu Creador sigue siempre vivo y activo en nosotros: aliviando, edificando, enriqueciendo. El Espíritu puede cambiar los corazones pétreos más duros y transformarlos en corazones de carne. El Espíritu puede "reparar" los corazones destrozados. El Espíritu puede reunir los corazones en una fructífera unidad.
Entre hombre y hombre hay un abismo infinito que sólo Dios puede llenar (Tagore).
Nuestro cometido de co-creadores es construir la creación, nosotros incluidos. Hemos de colaborar a establecer la paz, la justicia y la libertad, de forma que Dios pueda reinar, como soberano, en todos los corazones.
El místico, no sólo experimenta la majestad divina dentro de sí, sino que se halla él mismo inmerso en la presencia divina que le rodea por fuera.
Se siente como una esponja en el mar (Thomas Dubay, S.M…

24 de mayo de 2019 Pagarle a Dios nuestra deuda.

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Un profesor, ya próximo a su jubilación, quiso comenzar el día lo mismo que lo había venido haciendo desde tiempo inmemorial. Se levantó temprano, acudió a la ventana, aspiró una bocanada de puro aire fresco, admiró el paisaje que brillaba a la luz del sol naciente, y exclamó: «Bien; Dios ya ha realizado su parte; ahora me toca a mí».
Dicho esto, se halló dispuesto a enfrentarse alegremente a todas las aventuras que le pudiera traer el nuevo día, confiando que Dios seguiría estando con él, en todo momento y en todas las cosas.
De él, por él, para él existe todo. A él la gloria por los siglos. Amén. Romanos 11, 36

Acostúmbrate, poco a poco, a orar
durante todas tus ocupaciones diarias.
Habla, muévete, trabaja en paz,
como si estuvieras en oración.
Hazlo todo sin afanes,
dejándote mover por la gracia.
En cuanto adviertas que te turba
tu natural impetuosidad,
retírate despacio a tu interior,
donde está el Reino de Dios.
Escucha los impulsos de la gracia,
y no digas ni hagas más
que lo que el Espírit…

23 de mayo de 2019 Nuestra unidad “universal”.

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Cuando miramos una silla, vemos la madera, pero ya no vemos el árbol, el bosque, el carpintero o nuestra propia mente. Pero cuando meditamos sobre ella, podemos ver el universo entero en todo su entramado de relaciones interdependientes con la silla. La presencia de la madera nos va revelando la presencia del árbol...
Los que meditan pueden ver la unidad en la multiplicidad, y la multiplicidad en la unidad. Aun antes de ver la silla, pueden sentir su presencia en el corazón de la realidad viviente. La silla no es algo separado. Existe sólo en sus relaciones interdependientes con todo el resto del universo. Existe porque todas las demás cosas existen. Si no existe, entonces tampoco todas las demás cosas existen.
Cada vez que usamos la palabra «silla» o formamos en nuestra mente el concepto «silla», la realidad se parte por la mitad. Está la «silla» y está todo lo demás que es «no-silla». Esta manera de separar es violenta y absurda. Funciona así la espada de la conceptualización, porq…

22 de mayo de 2019 El poder interior.

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Aquí yacen, aquí puedo tomarlas, como si fueran un montón de arena, como ceniza pálida y oscura, praderas y jardines en mis manos. En este polvo sueñan muchas flores. En este grano yace una camelia que beberá en las aguas de un arroyo.
De este polvo saldrán las azucenas aquí encerradas cual si fueran muertas. De estos granos saldrá un millón de rosas. Puedo soplar un parque con mi aliento, mientras un bosque duerme entre mis manos. La Tienda de las Semillas
El que provee de semilla al sembrador y de pan para comer, proveerá y multiplicará vuestra semilla y hará crecer la cosecha de vuestra limosna. 2 Corintios 9, 10
Recuerda que el Reino de Dios es como una siembra de semillas: Marcos 4, 26-29. ¿Cuál es tu intervención?
Toma, uno por uno, los pequeños talentos que posees. Deposítalos suavemente en la «tierra» de tu corazón. Mira cómo crecen: al principio, despacio, pero después se extienden y dan mucho fruto, con la gracia de Dios.
La gente habla del amor 
como si fuera algo que puedes…

21 de mayo de 2019 Ser testigos del amor.

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En cierta ocasión, San Francisco de Asís invitó a un fraile joven a que le acompañara a la ciudad, para predicar. Se pusieron en camino y anduvieron por las principales calles de la ciudad. Varias personas se volvían hacia ellos para saludarles amistosamente. Devolvían el saludo con una inclinación, una sonrisa o unas palabras amables. De vez en cuando, se detenían para acariciar a un niño o para hablar con alguien. Durante todo el paseo, San Francisco y el fraile mantenían entre ellos una animada conversación. Después de haber callejeado durante un buen rato, el fraile joven pareció inquieto y le preguntó a San Francisco dónde y cuándo iban a comenzar su predicación.
—Hemos estado predicando desde que atravesamos las puertas del convento –le replicó el santo–. ¿No has visto cómo la gente observaba nuestra alegría y se sentía consolada con nuestros saludos y sonrisas? ¿No han advertido lo alegres que conversábamos entre nosotros, durante todo el camino? Si estos no son unos pequeños …

20 de mayo de 2019 El amor en la vida diaria.

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Estaba quitando el polvo a la habitación cuando descubrí a Dios.
Lo había buscado antes, muchas veces, arriba y abajo, en la alcoba de mi señora...  pero nunca donde lo encontré, ¡el último sitio en que se me habría ocurrido mirar!
¡Y no pienses que te voy a decir en seguida dónde lo encontré!
Después de todo, a mí me costó cuarenta años; ¿por qué te lo iba a poner a ti tan fácil?
Puedes muy bien esperar un par de líneas más, por lo menos.
Bueno, ¿dónde estaba yo? Ah, sí. En la alcoba, tratando de descubrir a Dios.
Pues bien, ¿dónde crees tú que estaba? Te apuesto a que nunca lo sospecharías.
¡Estaba aquí, dentro de mí, todo el tiempo!...
Realmente, tiene gracia.
Parece que no encaja con mis quehaceres domésticos que yo vaya de aquí para allá con Dios dentro de mí. Brenda Rogers
En él vivimos, nos movemos y existimos. Hechos 17, 28
¿Cuándo has encontrado a Dios?
¿Se te ha mostrado? ¿Cómo? 
¿Tienes un cuerpo?
¡No te sientes bajo el porche!
Sal y camina bajo la lluvia. Kabir
Julián Escobar.


19 de mayo de 2019 El torrente del amor. Domingo (V Pascua) 19 mayo.

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Un discípulo recién iniciado se acercó al gran Maestro junto a la orilla del río, y le pidió que le enseñara cómo «entrar por el Camino».
—¿Oyes el fluir del río? –le preguntó el maestro.
El discípulo inclinó su cabeza, mantuvo un profundo silencio durante un rato, y después replicó:
—Sí, maestro, lo oigo.
—Ese es el camino para entrar –le indicó el maestro.
Un momento de conciencia profunda nos pone en el camino que lleva al corazón del silencio, hacia Dios. «Dios es un gran río subterráneo». Y tú nadas en él. Una persona iluminada es como «un árbol plantado junto al agua, arraigado junto a la corriente; cuando llegue el bochorno no temerá, su follaje seguirá verde, en año de sequía no se asusta, no deja de dar fruto (Jeremías 17, 8).
Escucha a Jesús que te dice: «Quien beba del agua que yo le daré no tendrá sed jamás, pues el agua que le daré se convertirá dentro de él en manantial que brota dando vida eterna» (Juan 4, 14).
Detente un rato y profundiza en tu corazón. Busca la fuent…