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Mostrando entradas de marzo, 2020

31 de marzo de 2020

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Evangelio (Jn 8,21-30): 
Cuando hayáis levantado al Hijo del hombre, entonces sabréis que yo soy.
«Jesucristo es nuestro pontífice, su cuerpo es nuestro sacrificio que Él ofreció en el ara de la Cruz para la salvación de todos los hombres» (San Juan Fisher).  Al verle así, alzado ante nuestra mirada pecadora, sabremos que Él es (cf. Jn 8,28), y entonces, como aquellos judíos que le escuchaban, también nosotros creeremos en Él.
Que nuestra mirada a la Cruz, mirada sosegada y contemplativa, sea una pregunta al Crucificado, en que sin ruido de palabras le digamos: «¿Quién eres tú?» (Jn 8,25). Él nos contestará que es «el Camino, la Verdad y la Vida» (Jn 14,6). Viviremos ya en esta tierra vida de cielo si aprendemos de Él la gozosa certidumbre de que el Padre está con nosotros, no nos deja solos. Así imitaremos al Hijo en hacer siempre lo que al Padre le agrada.
"La vida es como jugar con una pelota en la pared,
Si fuera jugada una pelota azul, ella volverá azul,
Si fuera jugada una pel…

30 de marzo de 2020

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Evangelio (Jn 8,1-11) 
Vete, y en adelante no peques más. 
Hoy vemos en el Evangelio el rostro misericordioso de Jesús. Dios es Amor, y Amor que perdona, Amor que se compadece de nuestras flaquezas, Amor que salva. Los maestros de la Ley de Moisés y los fariseos «le llevan una mujer sorprendida en adulterio» (Jn 8,4) y piden al Señor: «¿Tú qué dices?» (Jn 8,5). Jesús aprovecha esta ocasión para manifestar que Él ha venido a buscar a los pecadores, a levantar a los caídos, a llamarlos a la conversión. Y éste es el mensaje de la Cuaresma para nosotros, ya que todos somos pecadores y todos necesitamos de la gracia salvadora de Dios. Quien ama no ofende. Quien se sabe amado y perdonado, vuelve amor por Amor: «Preguntaron al Amigo cuál era la fuente del amor. Respondió que aquella donde el Amado nos ha lavado nuestras culpas» (Ramon Llull). Por esto, el sentido de la conversión y de la penitencia propias de la Cuaresma es ponernos cara a cara ante Dios, mirar a los ojos del Señor en la Cruz

29 de marzo de 2020

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Evangelio (Jn 11,1-45) 
Yo soy la resurrección. El que cree en mí, aunque muera, vivirá. 
Jesús resucita a un difunto, muerto desde hacía cuatro días. Jesús dice a Marta que Él es la «resurrección» y la vida (cf. Jn 11,25). A todos nos pregunta: «¿Crees esto?» (Jn 11,26). ¿Creemos que en el bautismo Dios nos ha regalado una nueva vida? Dice san Pablo que nosotros somos una nueva criatura (cf. 2Cor 5,17).
Esta resurrección es el fundamento de nuestra esperanza, que se basa no en una utopía futura, incierta y falsa, sino en un hecho: «¡Es verdad! ¡El Señor ha resucitado!» (Lc 24,34). Jesús manda: «Desatadlo y dejadle andar» (Jn 11,34). La redención nos ha liberado de las cadenas del pecado, que todos padecíamos. Decía el Papa León Magno: «Los errores fueron vencidos, las potestades sojuzgadas y el mundo ganó un nuevo comienzo.  Los cristianos estamos llamados, ya en esta tierra, a vivir esta nueva vida sobrenatural que nos hace capaces de dar crédito de nuestra suerte: ¡siempre dispuesto…

28 de marzo de 2020

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Evangelio (Jn 7,40-53): 
Jamás un hombre ha hablado como habla ese hombre. 
Jesucristo es ese “signo de contradicción” que Simeón había anunciado a María (cf. Lc 2,34). Jesús no dejaba indiferentes a quienes le escuchaban: «se originó una disensión entre la gente por causa de Él» (Jn 7,43). «Jamás un hombre ha hablado como habla este hombre» (Jn 7,46). Es como decir: sus palabras son diferentes; no son palabras huecas, llenas de soberbia y falsedad. Sus obras provocaban muchas veces el asombro, la admiración; y, también, la crítica, la murmuración, el odio... Jesucristo hablaba el “lenguaje de la caridad”: sus obras y sus palabras manifestaban el profundo amor que sentía hacía todos los hombres, especialmente hacia los más necesitados. 
Si tienes tendencias a ser avaro, procura ser lo más generoso posible, como lo hizo un campesino. Antes de su conversión era muy miserable. Poco después de que aceptó a Cristo, se le presentó un pobre que había perdido todas sus posesiones en un incendi…

Homilía Domingo 5 Cuaresma.

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Jn 11, 1-45
“Lázaro, ven fuera”
El amor es vida. El odio muerte. La esencia del pecado es el odio, lo contrario del amor, y su destrucción. ¿Por qué lo que antes se amaba se puede terminar odiando? Porque no se amaba, era pura pasión. La pasión empuja al hombre a apropiarse de algo o de alguien, pero cuando se sacia desea que, lo que ha deseado con tanta furia, ya no exista. ¡El amor es vida, es carencia de odio, carencia de muerte! Jesús es el amor de Dios, es Dios que nos ama y su amor es vida eterna.
Sabemos que la palabra “cementerio” significa lugar de descanso, dormitorio. ¡Duermen el sueño de los justos! Fíjense lo que dice san Pablo: “Lo que ni el ojo vio, ni el oído oyó, ni al corazón del hombre llegó, lo ha preparado Dios para los que le aman” (1 Cor 2,9). ¿Qué nos ha preparado Dios? ¡La vida eterna! Por eso, Jesús, nos dice: “Yo soy la resurrección y la vida”.
¿Cuántos cristianos creen en la Resurrección? Sí creen que Cristo resucitó, pero dudan de que todos resucitaremos. …

27 de marzo de 2020

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Evangelio (Jn 7,1-2.10.14.25-30): 
Nadie le echó mano, porque todavía no había llegado su hora. 
Será el Viernes Santo cuando el Señor llevará hasta el fin la voluntad del padre Celestial y sentirá como decía Cardenal Wojtyla, todo «el peso de aquella hora, en la que el Siervo de Yahvé ha de cumplir la profecía de Isaías, pronunciado su "sí"». Cristo habla muchísimas veces de esta hora definitiva y determinante: «Con un bautismo he de ser bautizado, y ¡cómo me siento urgido hasta que se realice!» (Lc 12,50). Y «la víspera de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que había llegado su hora de pasar de este mundo al Padre, como hubiera amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el fin» (Jn 13,1). A partir de la hora de Getsemaní, de la muerte en la Cruz y la Resurrección, la vida empezada por Jesús «guía toda la Historia» (Catecismo de la Iglesia n. 1165). La vida, el trabajo, la oración, la entrega de Cristo se hace presente ahora en su Iglesia: la hora de acompa…

26 de marzo de 2020

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Evangelio (Jn 5,31-47) 
Si yo diera testimonio de mí mismo, mi testimonio no sería válido.
El Evangelio nos enseña cómo Jesús hace frente a la siguiente objeción: según se lee en Dt 19,15, para que un testimonio tenga valor es necesario que proceda de dos o tres testigos. Jesús alega a favor suyo el testimonio de Juan el Bautista, el testimonio del Padre y el testimonio de las Escrituras. Jesucristo echa en cara a los que le escuchan tres impedimentos que tienen para reconocerle como al Mesías Hijo de Dios: la falta de amor a Dios; la ausencia de rectitud de intención y que interpretan las Escrituras interesadamente.
En este tiempo de Cuaresma, intensificando las obras de penitencia que facilitan la renovación interior, mejoraremos nuestras disposiciones para contemplar el verdadero rostro de Cristo. Por esto, san Josemaría nos dice: «Ese Cristo, que tú ves, no es Jesús. Será, en todo caso, la triste imagen que pueden formar tus ojos turbios... Purifícate. Clarifica tu mirada con la hu…

Pascua 2020. Folleto

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Pascua 2020. Folleto
(ODT) (PDF)

Julián Escobar.


| Lecturas del Día (+Leer). | Evangelio y Meditación (+Leer) |
| Santo del día (+Leer) | Laudes (+Leer) | Vísperas (+Leer) |

25 de marzo de 2020

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Evangelio (Jn 5,17-30): 
En verdad, en verdad os digo: el que escucha mi Palabra y cree en el que me ha enviado, tiene vida eterna. 
El Evangelio nos habla de la respuesta que Jesús dio a algunos que veían mal que Él hubiese curado a un paralítico en sábado. Jesucristo aprovecha estas críticas para manifestar su condición de Hijo de Dios y, por tanto, Señor del sábado. Unas palabras que serán motivo de la sentencia condenatoria el día del juicio en casa de Caifás. En efecto, cuando Jesús se reconoció Hijo de Dios, el gran sacerdote exclamó: «¡Ha blasfemado! ¿Qué necesidad tenemos ya de testigos? Acabáis de oír la blasfemia, ¿qué os parece?» (Mt 26,65).  Jesús afirma que su naturaleza y la del Padre son iguales, aun siendo personas distintas. Manifiesta de esta manera su divinidad. La lectura y la meditación del Evangelio ha de formar parte de nuestras prácticas religiosas habituales. En las páginas reveladas oiremos las palabras de Jesús, palabras inmortales que nos abren las puertas d…

24 de marzo de 2020

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Evangelio (Jn 5,1-3.5-16) 
Jesús, viéndole tendido, le dice: ‘¿Quieres curarte?’. 
La piscina de Betsaida parecía una sala de espera de un hospital de trauma: «Yacía una multitud de enfermos, ciegos, cojos, paralíticos» (Jn 5,3). Jesús siempre está en medio de los problemas. Allí donde haya algo para “liberar”, para hacer feliz a la gente, allí está Él. El protagonista del milagro llevaba treinta y ocho años de invalidez. «¿Quieres curarte?» (Jn 5,6), le dice Jesús. «Levántate, toma tu camilla y anda» (Jn 5,8).  Más tarde, san Juan Crisóstomo dirá que en la piscina de Betsaida se curaban los enfermos del cuerpo, y en el Bautismo se restablecían los del alma; allá, era de cuando en cuando y para un solo enfermo; en el Bautismo es siempre y para todos. En ambos casos se manifiesta el poder de Dios por medio del agua.  El pecado paraliza, envejece, mata. Hay que poner los ojos en Jesús. Es necesario que Él —su gracia— nos sumerja en las aguas de la oración, de la confesión, de la apertura…

23 de marzo de 2020

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Evangelio (Jn 4,43-54): 
Jesús partió de Samaría para Galilea. 
Hoy encontramos a Jesús en Caná de Galilea, donde había realizado el conocido milagro de la conversión del agua en vino. Ahora, en esta ocasión, hace un nuevo milagro: la curación del hijo de un funcionario real. Llama la atención que este nuevo milagro Jesús actúa a distancia, sin moverse de Caná: «Le dice el funcionario: ‘Señor, baja antes que se muera mi hijo’. Jesús le dice: ‘Vete, que tu hijo vive’» (Jn 4,49.50). Esto nos recuerda a todos nosotros que podemos hacer mucho bien a distancia. Así, por ejemplo, ayudamos al Tercer Mundo colaborando económicamente con nuestros misioneros. Ayudamos a los pobres de barrios a través de Cáritas.  Muchas veces nos excusamos de hacer el bien porque no tenemos posibilidades de hacernos físicamente presentes en los lugares en los que hay necesidades urgentes. Jesús no se excusó porque no estaba en Cafarnaúm, sino que obró el milagro. La  generosidad sale del corazón y traspasa todas…

22 de marzo de 2020

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Evangelio (Jn 9,1-41): 
Vete, lávate.
Jesús fue causa de una gran alegría para aquel ciego de nacimiento a quien otorgó la vista corporal y la luz espiritual. El ciego creyó y recibió la luz de Cristo. En cambio, aquellos fariseos, que se creían en la sabiduría y en la luz, permanecieron ciegos por su dureza de corazón y por su pecado. De hecho, «No creyeron los judíos que aquel hombre hubiera sido ciego, hasta que llamaron a los padres del que había recobrado la vista» (Jn 9,18). San León Magno nos exhorta: «Si bien todo tiempo es bueno para ejercitarse en la virtud de la caridad, estos días de Cuaresma nos invitan a hacerlo de manera más urgente». Sólo una cosa nos puede apartar de la luz y de la alegría que nos da Jesucristo: el pecado.  San Agustín, partiendo de su propia experiencia, afirmaba que no hay nada más infeliz que la felicidad de aquellos que pecan. La Pascua está cerca y el Señor quiere comunicarnos toda la alegría de la Resurrección.
¡Yo quiero, quiero!
Quiero hacerme d…

21 de marzo de 2020

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Evangelio (Lc 18,9-14) 
Todo el que se ensalce será humillado; y el que se humille será ensalzado. 
En el pasaje de hoy, vemos que en la persona hay un nudo con tres cuerdas, de tal manera que es imposible deshacerlo si uno no tiene presentes las tres cuerdas. La primera nos relaciona con Dios; la segunda, con los otros; y la tercera, con nosotros mismos. Fijémonos en ello: aquéllos a quien se dirige Jesús «se tenían por justos y despreciaban a los demás» (Lc 18,9) ¡Las tres cuerdas están siempre relacionadas! ¿Cuál es el secreto para deshacer el nudo?: la humildad. Así mismo lo expresó santa Teresa de Ávila: «La humildad es la verdad». La humildad nos permite reconocer la verdad sobre nosotros mismos. «El Señor crucificado es un testimonio insuperable de amor paciente y de humilde mansedumbre» (san Juan Pablo II). Allí veremos cómo, ante la súplica de Dimas —«Jesús, acuérdate de mí cuando llegues a tu Reino» (Lc 23,42)— el Señor responde con una “canonización fulminante”, «En verdad t…

Homilía Domingo 4 Cuaresma.

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Jn 9, 1-41
El ciego dijo: “Creo, Señor”. Y se postró ante Jesús. 
¿Creen los cristianos en Aquel que dicen creer?
El cristiano que cree con firmeza va creciendo en su fe hasta descubrir y ver en Jesucristo a Dios mismo que lo llama con amor.
Dios rechazó al rey Saúl y le dice a profeta Samuel que “ha escogido a otro rey según su corazón”. ¡Ser cristianos “según el corazón de Dios”!
Y es que Dios no tiene para nada en cuenta las apariencias, sino que mira el corazón.
Fíjate. Los enemigos de Cristo ven en Cristo un pecador, pero el ciego les dice: “Si éste no viniera de Dios, no hubiera tenido poder para curarme a mí, ciego de nacimiento”. El ciego no sólo recobró la vista en los ojos de la cara, sino también en los ojos de la fe.
Este ciego encontró la vista, encontró la liberación. Antes era ciego y temía a los poderosos. Ahora ha recobrado la vista y con valentía se enfrenta a los que acusan a Jesús de ser pecador. ¿Nos sentimos nosotros identificados con este ciego? 
¡No podemos ser …

20 de marzo de 2020

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Evangelio (Mc 12,28b-34 
No existe otro mandamiento mayor que éstos. 
Hoy, la liturgia cuaresmal nos presenta el amor como la raíz más profunda de la autocomunicación de Dios: «El alma no puede vivir sin amor, siempre quiere amar alguna cosa, porque está hecha de amor, que yo por amor la creé» (Santa Catalina de Siena). Dios es amor todopoderoso, amor hasta el extremo, amor crucificado: «Es en la cruz donde puede contemplarse esta verdad» (Benedicto XVI).  Deutoronomio: «Ama al Señor, tu Dios» (Dt 6,5) y otro del Levítico: «Ama a los otros» (Lev 19,18), Jesús hecho hombre, crea la nueva Humanidad de los hijos de Dios, hermanos que se aman con el amor del Hijo. Cristo  es camino para el amor y vida para el hermano visible y presente. Lo que Dios ha unido en el amor, el hombre no lo puede separar. Ésta es la grandeza de quien se somete al Reino de Dios: el amor a uno mismo ya no es obstáculo sino éxtasis para amar al único Dios y a una multitud de hermanos.
Madre Teresa de Calcuta decía:…

19 de marzo de 2020

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Evangelio (Lc 11,14-23) 
Si por el dedo de Dios expulso yo los demonio, es que ha llegado a vosotros el Reino de Dios. 
«Jesús estaba expulsando un demonio que era mudo» (Lc 11,14). Cada vez que nos hablan del demonio, quizá nos sentimos un poco incómodos. Pero es cierto que el mal existe, y que tiene raíces tan profundas que nosotros no podemos conseguir eliminarlas del todo. Pero Jesús ha venido a combatir estas fuerzas del mal, al demonio. Mientras que la gente se maravilla de lo que ha obrado Jesucristo, «algunos de ellos dijeron: ‘Por Belzebu, Príncipe de los demonios, expulsa los demonios’» (Lc 11,15). La respuesta de Jesús muestra la absurdidad del argumento de quienes le contradicen. La desunión es un fermento maléfico y destructor. Es bueno que meditemos cuál es nuestra colaboración en echar el mal de nosotros y de nuestro alrededor. Preguntémonos: ¿pongo lo necesario para que el Señor expulse el mal de mi interior? Porque «del corazón del hombre salen las intenciones malas» (…

18 de marzo de 2020

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Evangelio (Mt 5,17-19) 
No penséis que he venido a abolir la Ley y los Profetas, sino a dar cumplimiento. 
En las distintas religiones el hombre busca a Dios, en el cristianismo es Dios quien busca al hombre. Como recordó san Juan Pablo II, Dios desea acercarse al hombre, Dios quiere dirigirle sus palabras, mostrarle su rostro porque busca la intimidad con él. Jesús, con su presencia lleva a cumplimiento el deseo de Dios de acercarse al hombre. Por esto, dice que «no penséis que he venido a abolir la Ley y los Profetas. No he venido a abolir, sino a dar cumplimiento» (Mt 5,17). Viene a enriquecerlos, a iluminarlos para que los hombres conozcan el verdadero rostro de Dios y puedan entrar en intimidad con Él.  Y como decía san Teófilo de Antioquía, «Dios es visto por los que pueden verle; sólo necesitan tener abiertos los ojos del espíritu (...), pero algunos hombres los tienen empañados».
San Agustín tiene algunas frases brillantes. Dice: La búsqueda de Dios es  la búsqueda de la felici…

17 de marzo de 2020

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Evangelio (Mt 18,21-35): 
Movido a compasión, le perdonó la deuda. 
«Señor, ¿cuántas veces tengo que perdonar las ofensas que me haga mi hermano? ¿Hasta siete veces?» (Mt 18,21). A Pedro le parece que siete veces ya es mucho. Pedro resulta todavía espléndido, si lo comparamos con el hombre de la parábola que, cuando encontró a un compañero suyo que le debía cien denarios, «le agarró y, ahogándole, le decía: ‘Paga lo que debes’» (Mt 18,28), negándose a escuchar su súplica y la promesa de pago. La parábola dice: «Movido a compasión el señor de aquel siervo, le dejó en libertad y le perdonó la deuda» (Mt 18,27). La parábola pone el acento en el estilo de Dios a la hora de otorgar el perdón. Se dejó enternecer repentinamente por su petición compungida y humilde: «Postrado le decía: ‘Ten paciencia conmigo, que todo te lo pagaré’. Movido a compasión...» (Mt 18,26-27).
Un autor decía: Con las piedras que encuentres en tu camino, sé delicado y llévatelas y, si no las puedes cargar a hombros co…

16 de marzo de 2020

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Evangelio (Lc 4,24-30) 
En verdad os digo que ningún profeta es bien recibido en su patria. 
Jesucristo, nos quiere advertir a sus discípulos que las cosas no nos serán fáciles.
La palabra de Dios de esta tercera semana de Cuaresma insiste en la actitud de la conversión y en sus implicaciones: el perdón, la observancia en los pequeños detalles de la vida, la apertura a los signos de la presencia de Dios y, como síntesis de todas ellas, la centralidad del amor.
También nosotros, cristianos del siglo XXI, hemos de tener en cuenta esta verdad. Jesús nos llama a levantar la cabeza y llevar a todos la salvación, si nos consideramos miembros del pueblo elegido, de la Iglesia de Cristo.
¡No busquemos excusas para  no tener que dar testimonio. San Pablo se dirigió, en primer lugar, a los suyos: fue a la sinagoga donde «hablaba con valentía, discutiendo acerca del Reino de Dios e intentando convencerlos» (Hch 19,8). ¿No crees que esto era lo que Jesús quería decirnos?
La caridad no se demuestra…

15 de marzo de 2020

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Evangelio (Jn 4,5-42): 
«Dame de beber» (Jn 4,7). 
Él «(Jesús) al pedir agua a la Samaritana, ya había infundido en ella la gracia de la fe, y si quiso estar sediento de la fe de aquella mujer, fue para encender en ella el fuego del amor divino». Jesús, hoy día también, tiene “sed” de nuestra fe, de nuestra respuesta de fe ante tantas invitaciones cuaresmales a la conversión, al cambio, a reconciliarnos con Dios y los hermanos, a prepararnos lo mejor posible para recibir una nueva vida de resucitados en la Pascua que se nos acerca. «Yo soy, el que te está hablando» (Jn 4,26): esta directa confesión de Jesús acerca de su misión, muestra igualmente el amor de Dios que busca al pecador y da la promesa de salvación.
EL ODIO DESTRUYE 
El amor sana y alegra la vida, mientras que el odio y el rencor nos destruyen y nos amargan la existencia. ¡Cuántos sufrimientos hay en el mundo por la falta de perdón! El perdonar no es un artículo de lujo para casos especiales, sino una necesidad para vivir en…

14 de marzo de 2020

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Evangelio (Lc 15,1-3.11-32) 
Me levantaré, iré a mi padre y le diré: ‘Padre, pequé contra el cielo y ante ti.
Cronin habla de una hijo que marchó de casa, malgastó dinero, salud, el honor de la familia... cayó en la cárcel. Poco antes de salir en libertad, escribió a su casa: si le perdonaban, que pusieran un pañuelo blanco en el manzano, tocando la vía del tren. Si lo veía, volvería a casa; si no, ya no le verían más. El día que salió, llegando, no se atrevía a mirar... ¿Habría pañuelo? «¡Abre tus ojos!... ¡mira!», le dice un compañero. Y se quedó boquiabierto: en el manzano no había un solo pañuelo blanco, sino centenares; estaba lleno de pañuelos blancos. Nos recuerda aquel cuadro de Rembrandt en el que se ve cómo el hijo que regresa, desvalido y hambriento, es abrazado por un anciano, con dos manos diferentes: una de padre que le abraza fuerte; la otra de madre, afectuosa y dulce, le acaricia. Sentir el abrazo de Dios en el sacramento de la confesión, y participar en la fiesta de l…

Homilía domingo 3 Cuaresma.

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Jn 4, 5, 43
Ser pozos de agua fresca en un mundo sediento. 
El pueblo de Israel había salido de la esclavitud. Va por el desierto camino de la tierra prometida, les falta el agua y comienzan a murmurar, casi a blasfemar contra Dios: “Dios nos ha sacado de Egipto para dejarnos morir de sed en el desierto”. Dios hace portentos, pero las personas los olvidan enseguida. ¡Si Dios no me da en cada momento lo que yo quiero, lo insulto digo que no existe!
Y ante la sed de un mundo que pasa de Dios, o es indiferente, o niega que exista, Cristo nos dice: “El que tenga sed, que venga a mí y beba”.
La escena evangélica de este domingo es hermosa. Jesús parte de una necesidad fisiológica, tener sed, para entablar conversación con una samaritana. Es medio día y es bochornoso el calor. Jesús parte de la necesidad como hombre para suscitar en la mujer samaritana sed de trascendencia, sed de Dios.
¡Qué triste es la realidad de la gente que dice no tener sed de cosas espirituales cuando se están muriend…

13 de marzo de 2020 (Día de Abstinencia)

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Evangelio (Mt 21,33-43.45-46) 
Se os quitará el Reino de Dios para dárselo a un pueblo que rinda sus frutos».
Este nuevo Israel es la Iglesia, todos los bautizados. Nosotros hemos recibido, en la persona de Jesús y en su mensaje, un regalo único que hemos de hacer fructificar.
De ahí se deriva que el primer fruto es que vivamos nuestra fe en el calor de familia, el de la comunidad cristiana. Esto será sencillo, porque «donde hay dos o más reunidos en mi nombre, yo estoy allí en medio de ellos» (Mt 18,20). Pero se trata de una comunidad cristiana abierta, es decir, eminentemente misionera (segundo fruto). Por la fuerza y la belleza del Resucitado “en medio nuestro”, la comunidad es atractiva en todos sus gestos y actos, y cada uno de sus miembros goza de la capacidad de engendrar hombres y mujeres a la nueva vida del Resucitado.
Se confesaba con San Francisco de Sales un hombre que decía sus faltas con tal indiferencia que daba muestras de no tener dolor alguno. El Santo se echó a llor…

12 de marzo de 2020

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Evangelio (Lc 16,19-31): 
Si no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se convencerán, aunque un muerto resucite 
El contraste entre el rico y el pobre es muy fuerte. El lujo y la indiferencia del rico; la situación patética de Lázaro, con los perros que le lamen las úlceras (cf. Lc 16,19-21).  Podemos pensar, ¿dónde estaría yo si fuera uno de los dos protagonistas de la parábola?  Vivir para uno mismo, sin ocuparse de los demás.  En esta vida nos jugamos la vida. Jesús deja clara la existencia del infierno y describe algunas de sus características: la pena que sufren los sentidos —«que moje en agua la punta de su dedo y refresque mi lengua, porque estoy atormentado en esta llama» (Lc 16,24)— y su eternidad —«entre nosotros y vosotros se interpone un gran abismo» (Lc 16,26).
San Gregorio Magno nos dice que «todas estas cosas se dicen para que nadie pueda excusarse a causa de su ignorancia». Hay que despojarse del hombre viejo y ser libre para poder amar al prójimo. Hay que responder a…

11 de marzo de 2020

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Evangelio (Mt 20,17-28) 
El que quiera llegar a ser grande, sea vuestro servidor 
Nuestras inclinaciones naturales nos mueven al deseo de dominar las cosas y a las personas, mandar y dar órdenes, que se haga lo que a nosotros nos gusta, que la gente nos reconozca. Pues bien, el camino que Jesús nos propone es el opuesto: Ser servidor, tal y como nos lo pide Jesús es imposible para nosotros. Queda fuera del alcance de nuestra pobre voluntad: hemos de implorar, esperar y desear intensamente que se nos concedan esos dones.
Una vez le pregunté a Satanás: "¿Pero por qué te asustas más cuando invoco a Nuestra Señora que cuando invoco a Jesucristo?" Me contestó: "Porque me humilla más ser derrotado por una criatura humana que ser derrotado por Él". P. Gabriele Amorth
San Felipe Neri, siendo niño riñó un día con una de sus hermanas. Su padre, que llegó en aquel instante, le reprendió severamente. Felipe se echó a llorar con amargura, no por la reprensión, sino por la falta …

10 de marzo de 2020

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Evangelio (Mt 23,1-12): 
Uno solo es vuestro Maestro; uno solo es vuestro Padre.
Para adecuar nuestra conducta a la del Señor Jesús es fundamental un gesto de humildad, como decía el Papa Benedicto: «Que [yo] me reconozca como lo que soy, una creatura frágil, hecha de tierra, destinada a la tierra, pero además hecha a imagen de Dios y destinada a Él». En la época de Jesús había muchos "modelos" que oraban y actuaban para ser vistos, para ser reverenciados: pura fantasía, personajes de cartón, que no podían estimular el crecimiento y la madurez de sus vecinos. Sus actitudes y conductas no mostraban el camino que conduce a Dios: «No imitéis su conducta, porque dicen y no hacen» (Mt 23,3). La sociedad actual también nos presenta una infinidad de modelos de conducta que abocan a una existencia vertiginosa, alocada, debilitando el sentido de trascendencia. Aprovechemos la cuaresma para fortalecer nuestras convicciones como discípulos de Jesucristo. Podríamos preguntarnos: ¿qué dir…

9 de marzo de 2020

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Evangelio (Lc 6,36-38) 
Dad y se os dará. 
El Evangelio de Lucas lo podemos reducir a dos puntos: misericordia y justicia. En primer lugar, la consigna de Jesús: si nuestro Padre del cielo es misericordioso, nosotros, como hijos suyos, también lo hemos de ser. Y el Padre, ¡es tan misericordioso! Ya no vale la “ley del talión”, la rechazada por Jesús («Ojo por ojo, diente por diente»).  «No juzguéis y no seréis juzgados»; «No condenéis y no seréis condenados». «Perdonad y seréis perdonados»; «Dad y se os dará».  Hagamos un valiente y claro examen de conciencia: si en materia familiar, cultural, económica y política el Señor juzgara y condenara nuestro mundo como el mundo juzga y condena, ¿quién podría sostenerse ante el tribunal? Si el Señor nos perdonara como lo hacen ordinariamente los hombres, ¿cuántas personas e instituciones alcanzarían la plena reconciliación?
Preguntémonos: cuando doy, ¿doy bien, doy mirando lo mejor, doy con plenitud? 
Una princesa invitó a comer a todos los súbdi…

8 de marzo de 2020

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Evangelio (Mt 17,1-9) 
Se transfiguró delante de ellos.
Se acercaba la Pasión para Jesús: «Él debía ir a Jerusalén y sufrir mucho de parte de los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, y ser matado y resucitar al tercer día» (Mt 16,21). Pero los discípulos no estaban preparados para ver sufrir a su Señor. Él, que siempre se había mostrado compasivo con los desvalidos, que había devuelto la blancura a la piel dañada por la lepra, que había iluminado los ojos de tantos ciegos, y que había hecho mover miembros lisiados, ahora no podía ser que su cuerpo se desfigurara a causa de los golpes y de las flagelaciones. Pero Jesús sabe que ha de asumir toda la flaqueza y el dolor que abruma a la humanidad, para poderla divinizar y, así, rescatarla del círculo vicioso del pecado y de la muerte.
Tony de Mello nos relata en su libro “El canto del pájaro”: “Yo conversaba muchas veces con el Señor y le daba gracias y le cantaba sus alabanzas. Pero siempre tenía la incómoda sensación de que que…

7 de marzo de 2020

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Evangelio (Mt 5,43-48) 
Amad a vuestros enemigos y rogad por los que os persigan. 
Amar es querer el bien del otro. No amamos para buscar nuestro bien, sino por el bien del amado. El ser humano, afirmó el Concilio Vaticano II, «no puede encontrar su plenitud si no es en la entrega sincera de sí mismo a los demás».  El amor es la vocación humana. Como ha escrito Juan Pablo II, «el hombre no puede vivir sin amor. Él permanece para sí mismo un ser incomprensible, su vida está privada de sentido si no se le revela el amor, si no se encuentra con el amor, si no lo experimenta y lo hace propio, si no participa en él vivamente».
El amor tiene su fundamento y su plenitud en el amor de Dios en Cristo.  (Concilio Vaticano II): ésta es la razón más alta de su dignidad. El amor humano debe, ser custodiado por el Amor divino, que es su fuente, en él encuentra su modelo y lo lleva a plenitud. El amor, cuando es verdaderamente humano, ama con el corazón de Dios y abraza incluso a los enemigos. «Vosotro…

Homilía Domingo 2 Cuaresma.

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Mt 17, 1-9
Dios Padre nos dio una recomendación: “¡Escuchad a mi Hijo!”. Jesús es la imagen y la palabra de Dios. ¿Y qué debemos ser nosotros? El eco humilde de las palabras de Cristo. Jesucristo en palabras y hechos es inagotable, es eterno. Los hechos y las palabras de Jesucristo iluminan y dan sentido a las realidades de cada persona. ¡Iluminar las realidades terrenas! El mensaje cristiano no es algo aéreo, sin compromisos. Vivir el Evangelio crea conflictos.
La Cuaresma es camino hacia la Pascua, es comenzar a subir hacia la cima del Tabor, donde veremos a Cristo, no ya transfigurado, sino Resucitado. ¡Pero hay que subir esa ladera empinada que es la de librarnos de los egoísmos que son pedruscos que nos impiden caminar al ritmo del Evangelio!
San Pablo a Timoteo, su discípulo.
Dicen que Timoteo era muy enfermizo, tímido, pero con mucha fe. Así que san Pablo le dice, y nos dice: “Toma parte en los duros trabajos del Evangelio según las fuerzas que Dios te dé”. Porque no importa ten…

6 de marzo de 2020

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Evangelio (Mt 5,20-26): 
Vete primero a reconciliarte con tu hermano.
El mandamiento dice «No matarás» (Mt 5,21), pero Jesús nos recuerda que existen otras formas de privar de la vida a los demás. Podemos privar de la vida a los demás abrigando en nuestro corazón una ira excesiva hacia ellos, o al no tratarlos con respeto e insultarlos La fe que profesamos cuando celebramos la Liturgia debería influir en nuestra vida cotidiana y afectar a nuestra conducta.
Pidamos al Señor que retroceda con nosotros en el tiempo y lugar de la herida, reemplazándola con su amor para que así seamos libres para poder perdonar. En palabras de Benedicto XVI, «si queremos presentaros ante Él, también debemos ponernos en camino para ir al encuentro unos de otros. Por eso, es necesario aprender la gran lección del perdón: no dejar que se insinúe en el corazón la polilla del resentimiento, sino abrir el corazón a la magnanimidad de la escucha del otro, abrir el corazón a la comprensión, a la posible aceptación …

5 de marzo de 2020

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Evangelio (Mt 7,7-12) 
«Pedid y se os dará; buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá» (Mt 7,7), nos dice Jesús y nos habla de la necesidad y del poder de la oración. Los cristianos nos encontramos en un camino de peregrinaje, pero la oración nos acerca a Dios, y nos anticipa ya las delicias del cielo.  Por tanto, no podemos pedir en la oración cualquier cosa, sino aquello que sea realmente un bien. San Jerónimo: «Es cierto que Dios da a quien se lo pide, que quien busca encuentra, y a quien llama le abren: se ve claramente que aquel que no ha recibido, que no ha encontrado, ni tampoco le han abierto, es porque no ha pedido bien, no ha buscado bien, ni ha llamado bien a la puerta». 
 Él se acercó y me dijo:
- ¿Cómo te llamas?, le pregunté:
- Antonio
- Y ¿qué haces por aquí a estas horas?
- Estoy recogiendo del campo las flores que mañana iré a vender por las calles de la ciudad
- ¿Y eres feliz con este trabajo?
Muy feliz. Como ves, tengo bellas flores. Y cada una de ellas tiene la bendi…

4 de marzo de 2020

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Evangelio (Lc 11,29-32) 
Así como Jonás fue señal para los ninivitas, así lo será el Hijo del hombre para esta generación.
De la misma manera que Jonás dejó que lo arrojaran por la borda para calmar la tempestad que amenazaba con hundirlos, de igual modo permitió Jesús que le arrojasen por la borda para calmar las tempestades del pecado que hacen peligrar nuestras vidas. Y, de igual forma que Jonás pasó tres días en el vientre de la ballena antes de que ésta lo vomitara sano y salvo a tierra, así Jesús pasaría tres días en el seno de la tierra antes de abandonar la tumba (cf. Mt 12,40). Jesús dio su vida para salvar la nuestra.
Durante estos cuarenta días de Cuaresma, tenemos a alguien “mucho más grande que Jonás” (cf. Lc 11,32) predicando la conversión a todos nosotros: el propio Jesús.  «Pues Jonás era un sirviente», escribe san Juan Crisóstomo en la persona de Jesucristo, «pero yo soy el Maestro; y él fue arrojado por la ballena, pero yo resucité de entre los muertos; y él proclamab…

3 de marzo de 2020

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Evangelio (Mt 6,7-15) 
Al orar, no charléis mucho, porque vuestro Padre sabe lo que necesitáis.
Jesús nos enseña a comportarnos como hijos de Dios. Pero el Señor nos advierte: «No charléis mucho» (Mt 6,7). Y es que los hijos, cuando hablan con sus padres, no lo hacen con razonamientos complicados, ni diciendo muchas palabras, sino que con sencillez piden todo aquello que necesitan. Siempre tengo la confianza de ser escuchado porque Dios, «vuestro Padre sabe lo que necesitáis antes de pedírselo» (Mt 6,8). No puedo ser buen cristiano  si no hago oración, como no puede ser buen hijo quien no habla habitualmente con sus padres.
Necesitamos no solamente el pan material, y sobre todo el Pan del Cielo. «Pidamos que nunca nos falte el Pan de la Eucaristía», aprender a perdonar y ser perdonados.
Durante la Cuaresma, la Iglesia me pide profundizar en la oración. «La oración, el coloquio con Dios, es el bien más alto, porque constituye (...) una unión con Él» (San Juan Crisóstomo).
José Luis Martí…

2 de marzo de 2020

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Evangelio (Mt 25,31-46) 
Cuanto dejasteis de hacer con uno...dejasteis de hacerlo conmigo.(Mt 25,31), y nos remarca que dar de comer, beber, vestir... resultan obras de amor para un cristiano, cuando al hacerlas se sabe ver en ellas al mismo Cristo. Dice san Juan de la Cruz: «A la tarde te examinarán en el amor. Aprende a amar a Dios como Dios quiere ser amado y deja tu propia condición».
No hacer lo que hay que  hacer, a  Dios y los  hermanos, supone dejar a Cristo sin estos detalles de amor debido: pecados de omisión. El Concilio Vaticano II, en la Gaudium et spes, dice: «En nuestra época, especialmente urge la obligación de hacernos prójimo de cualquier hombre que sea y de servirlos con afecto, ya se trate de un anciano abandonado por todos, o de un niño nacido de ilegítima unión que se ve expuesto a pagar sin razón el pecado que él no ha cometido, o del hambriento que apela a nuestra conciencia trayéndonos a la memoria las palabras del Señor: ‘Cuanto hicisteis a unos de estos herma…