28 diciembre.

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“Recorría todas las ciudades y aldeas…” 
Un pueblo, una persona a la que no se le ofrece el Evangelio, a la que no se le habla de Cristo y su Iglesia, es como un “rebaño”, como una “oveja”, sin guía, sin pastor, expuesto a todo tipo de peligros. Jesús nos dice: “Orad para que el dueño de la mies…”. Y el Dueño de la mies te dice a ti: “Haz lo que mi Hijo Jesús te diga”. Y Jesús nos dice: “id y proclamad el Evangelio”.
Un hombre estaba harto de trabajar acarreando leña. Un día la dejó en el suelo, se tumbó y dijo:
- ¡Ya estoy harto de trabajar! ¡No me importaría morir!
Nada más decirlo, se le presentó la muerte y le dijo:
- ¡Ya estoy aquí! ¿Qué quieres de mí?
- ¡Quiero que me ayudes a llevar la leña!
Jesús no se quejaba de proclamar la cercanía de Dios y de hacer el bien.
- ¿Eres una persona quejica?
- ¿Te cansas de ofrecer el Evangelio a los hombres?
Julián Escobar.

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