23 de mayo de 2019 Nuestra unidad “universal”.

Cuando miramos una silla, vemos la madera, pero ya no vemos el árbol, el bosque, el carpintero o nuestra propia mente. Pero cuando meditamos sobre ella, podemos ver el universo entero en todo su entramado de relaciones interdependientes con la silla. La presencia de la madera nos va revelando la presencia del árbol...
Los que meditan pueden ver la unidad en la multiplicidad, y la multiplicidad en la unidad. Aun antes de ver la silla, pueden sentir su presencia en el corazón de la realidad viviente. La silla no es algo separado. Existe sólo en sus relaciones interdependientes con todo el resto del universo. Existe porque todas las demás cosas existen. Si no existe, entonces tampoco todas las demás cosas existen.
Cada vez que usamos la palabra «silla» o formamos en nuestra mente el concepto «silla», la realidad se parte por la mitad. Está la «silla» y está todo lo demás que es «no-silla». Esta manera de separar es violenta y absurda. Funciona así la espada de la conceptualización, porque no nos damos cuenta de que la silla está totalmente hecha de elementos no-silla. Y si los elementos no-silla están presentes en la silla, ¿cómo podremos separarlos? Una persona iluminada ve claramente los elementos no-silla cuando mira la silla, y sabe que la silla no tiene límites ni comienzo ni fin... Negar la existencia de la silla es negar la presencia de todo el universo (Thich Nhat Hanh).
Desde que Dios creó el mundo, su condición invisible se hace visible por las cosas que Dios ha hecho. Romanos 1, 20
Ahora, con tu nuevo corazón,
ves las cosas ocultamente unidas
por un poder inmortal.
Ya no puedes agitar una flor,
hacer temblar a una estrella. Francis Thompson
Julián Escobar.


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