1 de agosto de 2019

A la vera del camino, por donde pasa la procesión hace dos milenios, están de pie lo que ahora viven y esperan la procesión del Redentor.
Allí están los perezosos, los curiosos, los tibios, los que se zambulleron en el placer sin sentido; la mirada de Cristo Redentor resbala tristemente sobre ellos, pues no encuentra profundidad espiritual.
Allí están los indiferentes; tranquilos, porque nadie los empuja a seguir la marcha.
Allí están los rencorosos, que, al acercarse Cristo, cogen piedras con sus manos, caprichosos y egoístas.
Pero allí están también los que esperan con anhelo, los pueblos lejanos y medio salvajes, que gozosos entrarían en el reino de Dios y rezan: “Venga a nosotros tu reino”. Ven, ven, Señor Jesús…
Y también están los fieles, millones y millones de fieles, los que saben de sacrificios, los hijos verdaderos de Jesucristo…
Y entre todos, en medio de esta gran muchedumbre, estás tú, joven o mayor.
Estás tú. Pero, ¿en qué grupo? ¿Entre quienes? ¿Entre los fríos? ¿Entre los indiferentes? ¿Entre los rencorosos? ¿Entre los blasfemos?
¿Vas tú en el cortejo o eres un simple mirón?
Julián Escobar.


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