3 de marzo de 2020

Evangelio (Mt 6,7-15) 
Al orar, no charléis mucho, porque vuestro Padre sabe lo que necesitáis.
Jesús nos enseña a comportarnos como hijos de Dios. Pero el Señor nos advierte: «No charléis mucho» (Mt 6,7). Y es que los hijos, cuando hablan con sus padres, no lo hacen con razonamientos complicados, ni diciendo muchas palabras, sino que con sencillez piden todo aquello que necesitan. Siempre tengo la confianza de ser escuchado porque Dios, «vuestro Padre sabe lo que necesitáis antes de pedírselo» (Mt 6,8). No puedo ser buen cristiano  si no hago oración, como no puede ser buen hijo quien no habla habitualmente con sus padres.
Necesitamos no solamente el pan material, y sobre todo el Pan del Cielo. «Pidamos que nunca nos falte el Pan de la Eucaristía», aprender a perdonar y ser perdonados.
Durante la Cuaresma, la Iglesia me pide profundizar en la oración. «La oración, el coloquio con Dios, es el bien más alto, porque constituye (...) una unión con Él» (San Juan Crisóstomo).
José Luis Martín Descalzo: 
“Me hice sacerdote para hablar a los hombres de Dios y a Dios de los hombres, para ser intermediario entre Dios y los hombres. Me hice sacerdote para enseñarles a mirar al cielo, para explicarles que el mundo es muy hermoso y que no es preciso romperse la cabeza en busca de la felicidad por el mundo, cuando el paraíso está dentro de nosotros, si queremos mirar”.
Julián Escobar.


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