31 de julio de 2021

“Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos” (Hebreos 4:12a). 

Ejerce un poderoso efecto sobre quien la escucha aun cuando no la crea.

Imaginemos a dos hombres en duelo. Uno le dice al otro: “No creo que tu espada sea de acero verdadero”. ¿Qué sucede? ¿Acaso el otro entrega su espada y admite la derrota? ¿Le da un discurso científico sobre el contenido de carbón y la maleabilidad del metal?

¡Qué ridículo! La da una buena estocada a su oponente, y le deja sentir cuán real es su espada. Así sucede con la Biblia. Ella es la espada del Espíritu y hay que usarla, más que defenderla. Ya se defiende bien sola.

- ¿Lees la Biblia con regularidad?

- ¿Crees en los echadores de cartas y no crees en la Biblia?

Julián Escobar.


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