29 de agosto de 2021

Juliano el Apóstata ofreció sacrificios a los ídolos, y mandó despedazar víctimas para que el sacerdote pagano viera el porvenir en las entrañas. Nada conseguía el sacerdote pagano. El Emperador estaba furioso. El sacerdote pagano dijo: “Entre los presentes debe haber algún buen cristiano que puede más que nuestros dioses”. Juliano gritó:

- ¿Quién hay aquí que sea cristiano?

- ¡Yo! Dijo un soldado con valentía y calma. Y lo dijo con tal autoridad, que Juliano, bajó la cabeza y se retiró. El soldado era el mártir san Prudencio.

- ¿Hubiera usted respondido como Prudencio?

- ¿Guarda silencio de su condición de cristiano ante los julianos apóstatas?

Julián Escobar.


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