19 de diciembre de 2022

19 dic. Lc 1, 11-20-24

Señor, ya voy perdiendo la manía de mirar hacia atrás. Me importan los escalones que debo subir no los que ya he subido o bajado, por eso me gusta esta historia.

“Un curioso salió temprano, una mañana, en busca de Dios. Llegó al pie de una torre tan alta. Una Voz lo invitó a entrar, y el empujó la puerta y miró en la oscuridad. Arriba, había una luz suave que dejaba entrever una escalera en espiral.

Resuelto y atrevido, y confiando en el Señor, empezó a subir. Peldaño tras peldaño, subía más y más. La torre parecía que no tenía fin. La duda y la ansiedad entorpecían sus pasos. En su corazón, la esperanza dejó paso al miedo. ¿No sería mejor volverse atrás? Se detuvo, ya dispuesto a bajar. Apenas echó abajo su pie, se llevó el susto de su vida. Debajo no había escalones.

Entonces se dio cuenta de que, a cada paso que había dado hacia arriba, el escalón de abajo se había caído dejando un vacío.

Volvió, otra vez, a mirar hacia arriba. La luz seguía invitándolo, pero la escalera parecía sin fin...”

Los sacramentos son la escalera que me conducen al Cielo.

Porque yo, el Señor, tu Dios, 

te agarro de la mano

y te digo: 

«No temas, yo mismo te auxilio».

Isaías 4l, 13

¿Has sentido algunos temores acerca de tu oración? 

¿Eres desconfiado incluso con Dios? 









Julián Escobar.


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