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Nos encarga una misión. Martes 30 abril.

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«... tiene que ser elevado… para que todo el que crea en Él tenga vida eterna». En el film My Fair Lady, el profesor Higgins asume el reto de enseñar fonética inglesa a una muchacha de la calle, en Londres. Durante las clases que le va dando, descubre la calidad humana de la muchacha, y su corazón se siente atraído hacia ella. Una noche, la muchacha se da cuenta, de pronto, de que el profesor está enamorado de ella, y no puede contener su enorme alegría. Corre a su habitación, se abraza a su almohada y baila embargada de gozo, mientras canta: «Podría bailar toda la noche...» La Presencia de Jesús Resucitado es una Presencia transformadora. La tristeza se torna en gozo. La noche en día. El corazón se llena de Amor. Es un amor que no puede contenerse, sino que trata de salir de sí y comunicar su experiencia estremecida. Habrás observado que todas las apariciones del Señor Resucitado acaban en la misión que les encomienda a los presentes: proclamar la Buena Nueva del Reino de Dios y...

Renovar nuestra fe. Lunes 29 abril.

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«... Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y Yo os aliviaré … ». Judas le traicionó y Pedro le negó; los otros discípulos lo abandonaron y huyeron. Si hubiera estado allí, ¿habría sido yo más valiente, quedándome con mi Señor que estaba a punto de morir? Caifás maquinó, Herodes se burló, y Pilato lo condenó a colgar del madero. En su lugar, yo habría hecho lo mismo, sin pensar que él moría por mí. María no lo reconoció y Tomás dudó; Pablo arrastró a la cárcel a sus seguidores. ¿Cómo me enfrento yo al reto del Nuevo Testamento? ¿Podré tener éxito donde esos personajes fallaron? Jesús los perdonó: al ladrón de la cruz, a los soldados que lo mataron y a su amigo Pedro. Su amor no falló en este mundo negro de odio. Su amor acabó haciendo que volvieran a su lado. Han pasado dos mil Pascuas, como una sombra. Y esta es nuestra hora, en la historia de la fe. Jesús nos ama y nos llama con él. Con él, y sólo con él triunfaremos. June Chantry Cristo muestra una profu...

Saborear su presencia. Domingo 28 abril

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«...”Paz a vosotros”… les enseñó las manos y el costado… y ellos se llenaron de alegría al ver al Señor … ». Sucedió en mi habitación, cuando era estudiante en Cambridge. Si dijera que Cristo vino a mí, estaría diciendo una frase convencional sin especial significado, porque Cristo se presenta de diversas maneras, a los hombres y a las mujeres. Sin embargo, no fue una visión sensible. Allí no había más que la habitación con su viejo mobiliario, el fuego ardiendo en la chimenea y la lámpara encendida sobre la mesa. Pero la habitación estaba llena de una Presencia que, de una manera extraña, estaba tanto en torno a mí como dentro de mí, algo así como una luz o un calor. Me hallaba totalmente poseído por Alguien que no era yo y, sin embargo, sentía que yo era más yo que nunca. Me sentía lleno de una intensa felicidad, de un gozo casi insoportable, algo que nunca había sentido y que no volvería a sentir. Y, por encima de todo, experimentaba una paz profunda y una gran serenidad y cert...

Ser testigos de su presencia. Sábado 27 abril.

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«... les echó en cara su incredulidad y dureza de corazón … ». Dos amigos alemanes, Alberto Durero y Franz Knigstein, luchaban para convertirse en artistas. Como apenas disponían de fondos para asistir a la universidad, decidieron que uno de ellos buscara un empleo y subvencionara al otro hasta que éste completara sus estudios. Entonces, éste último vendería sus cuadros para pagar la educación del otro. Echaron a suertes para decidir quién iría primero a la universidad. Durero fue a las clases y Knigstein se puso a trabajar. Durero resultó ser un genio. Después de haber ganado bastante dinero con la venta de sus cuadros, volvió para cumplir su parte en el trato. Sólo entonces comprobó, con dolor, el alto precio que había tenido que pagar su compañero. Los delicados y sensibles dedos de Knigstein habían quedado estropeados. Tuvo que abandonar su sueño artístico, pero no se arrepintió de ello, sino que se alegró del éxito de su amigo. Un día, Alberto sorprendió a Franz de rodillas ...

El Señor «de incógnito». Viernes 26 abril.

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«...  Él les dice: “¿por qué os alarmáis?, ¿por qué surgen dudas en vuestro corazón? … ». Un sacerdote regresaba de sus vacaciones, en Irlanda, a su parroquia de Florida, cuando entabló conversación con un compañero de viaje muy especial. El caballero le preguntó al sacerdote en qué parroquia trabajaba y, cuando lo supo, expresó su deseo de asistir a la misa del sacerdote, el siguiente domingo por la mañana. Cuando el sacerdote le dijo que sería muy bien venido, el hombre le dijo que le gustaría cantar en la misa, si es que esto era posible u oportuno. —Lo siento –le dijo el sacerdote–, nuestro coro canta todos los domingos. —Lo comprendo perfectamente» –le dijo el hombre. Al aterrizar, en Florida, el sacerdote se vio sorprendido al ver mucho público y la presencia de los medios de comunicación. Quedó más sorprendido aún, al ver que trataban de abrirse paso hacia su genial compañero de viaje. —¿Quién es?» –preguntó. ¡Pavarotti!» –le dijeron. No se había dado cuenta de que,...

El aliento de la paz. Jueves 25 abril.

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«… Jesús les dijo: “¿Por qué os alarmáis?, ¿por qué surgen dudas en vuestro corazón?.. ». «Un hombre se hallaba lamentando la muerte de su hermano menor. Habría preferido que hubiera sido su vida, y no la de su hermano... Él ya sabía hasta dónde llegaban sus posibilidades, ya había comprobado sus talentos... pero, ¿su hermano? Aún no tenía 24 años. «El hermano mayor cayó en una depresión y empezó a padecer insomnios. Una noche... en la cocina... Se sentía vacío y deprimido, y se dijo: "Tal vez me ayude una taza de café". Fue a prepararla. Mientras lo hacía, sintió una presencia en la habitación. Miró hacia arriba, buscando la razón de aquella presencia. En aquel momento, sintió que su hermano estaba allí. Que su hermano le hablaba: "Todo está bien, Frank. Todo está bien, perfecto". «¿Qué fue lo que ocurrió? ¡Nadie lo sabe! Pero, desde ese momento se acabó la depresión. Se le quitó un gran peso de su espíritu, como si hubieran corrido la piedra de la entrada de...

¡Despierta! Miércoles 24 abril.

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«Quédate con nosotros… sentó a la mesa… lo reconocieron al partir el pan…». Escucha: el Maestro está cerca. ¡Despierta! ¡Despierta! Corre a sus pies. Está en pie junto a ti. ¿Por qué no despiertas en esta mañana? ¡Despierta, amiga mía! Ya terminó la noche. ¿Por qué quieres perder también el día? Otras mujeres, que han madrugado, han hallado una piedra preciosa... Has perdido tantas cosas mientras dormías... Kabir ¡Despierta, tú que duermes, levántate de la muerte y te iluminará Cristo! Efesios 5, 14 Jesús se vuelve a ti y te pregunta qué has experimentado su ausencia. «¿Por qué lloras en el huerto? ¿A quién buscas?». «A mi amado. Buscando al que estaba muerto lo encontré resucitado. Me quedé sola buscando, alas me daba el amor, y, cuando estaba llorando, vino a mi encuentro el Señor. Vi a Jesús resucitado, creí que era el jardinero; por mi nombre me ha llamado, no le conocí primero». Julián Escobar. | Lecturas del Día (+ Leer ). | Evangelio y...